Me encanta cuando hablas sin parar, aunque muchas veces no lo
entiendo.
Me encanta que hables de cualquier tema sobre todo de lo que te
gusta y apasiona.
Me encanta quedarme callada, solo escuchando, poniendo atención a
cada palabra mientras observo tu boca para descubrir como las palabras salen de
ella, y se posan sobre mis oídos para escucharlas una y otra vez en mi mente,
solo para mí.
Me gusta ser el aprendiz, solo observarte a los ojos, mientras esa
mirada enmarcada por las pestañas tupidas, me tiene compasión a pesar de que no
entiendo.
Me gusta escucharte, porque así, ya no tengo que hablar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario