jueves, 16 de enero de 2014

Frágil

Odio que me hagas ver frágil. Tantos años esta cáscara dura me ha costado trabajo, y es que no es fácil que todo el mundo te tema. Y es que no es fácil confiar en todo el mundo. Por eso conservo esta imagen, y reservo lo mejor para conmigo misma.
Pero tú, maldito seductor, que has llegado de imprevisto me tomas por sorpresa cuando más frágil lo tenía. Te aprovechas de mi inocencia, y con tu amor, solo con tu amor, rompes mi armadura y me cautivas con tu esencia.

Maldito cretino, de la noche a la mañana pasó a decirte "Amor mío". ¿Es acaso que has sido el único? Para mi mala suerte No. Por eso mismo odio lo que me has hecho, mostrarme frágil e indefensa frente a los demás. Por eso mismo odio lo que has hecho, porque me has hecho volver a amar.

Poesía

Vaya que historia estamos haciendo, solo escribo cada vez que la inspiración llega a mí. Tú escribes cada vez que te lo piden en el instituto.
No tomo la literatura como una obligación, me encanta escribir, y leer, sobre todo poesía, SOLO POESIA.
Pero cada palabra en un texto tiene poesía. No es las palabras en si lo que forman la poesía, es la sensación, los sentimientos, el amor, el cariño, la enjundia, que le pones a tus letras a cualquier cosa que escribas.

Si lo que escribes lo sientes, es Poesía. Si lo que sientes, logras escribirlo, entonces la Poesía, eres tú.

Me gusta

Me encanta cuando hablas sin parar, aunque muchas veces no lo entiendo.
Me encanta que hables de cualquier tema sobre todo de lo que te gusta y apasiona.
Me encanta quedarme callada, solo escuchando, poniendo atención a cada palabra mientras observo tu boca para descubrir como las palabras salen de ella, y se posan sobre mis oídos para escucharlas una y otra vez en mi mente, solo para mí.
Me gusta ser el aprendiz, solo observarte a los ojos, mientras esa mirada enmarcada por las pestañas tupidas, me tiene compasión a pesar de que no entiendo.
Me gusta escucharte, porque así, ya no tengo que hablar. 


Miedo

Tengo la manía de voltearte la cara cada vez que me hablas, mis ojos no pueden concentrarse en tu mirada, tienen  miedo de descubrir la persona que en realidad eres, o que tú descubras en realidad quien soy.
No estoy segura quien le tiene miedo al otro, pero tus expresiones lo denotan.
Estoy viendo hacia el cielo mientras me hablas, piensas que no te escucho, que no te entiendo. Cada palabra ha entrado por mis oídos y se ha posado en mi cerebro. Créeme amor mío, si te entiendo.
Y aunque a veces no lo haga, sigo escuchando, cada palabra cada sonido. 

Pero reflejas miedo, ¿Miedo a que? y se denota cuando preguntas "¿En que estás pensando?" en ese momento no estoy segura de a que le tienes miedo, o a que le tengo miedo yo misma. No sé a qué le tienes miedo, a lo que estoy pensando, o a quien estoy pensando.