Odio que me hagas ver frágil. Tantos años esta cáscara dura me ha
costado trabajo, y es que no es fácil que todo el mundo te tema. Y es que no es
fácil confiar en todo el mundo. Por eso conservo esta imagen, y reservo lo
mejor para conmigo misma.
Pero tú, maldito seductor, que has llegado
de imprevisto me tomas por sorpresa cuando más frágil lo tenía. Te aprovechas
de mi inocencia, y con tu amor, solo con tu amor, rompes mi armadura y me
cautivas con tu esencia.
Maldito cretino, de la noche a la mañana pasó
a decirte "Amor mío". ¿Es acaso que has sido el único? Para mi mala
suerte No. Por eso mismo odio lo que me has hecho, mostrarme frágil e indefensa
frente a los demás. Por eso mismo odio lo que has hecho, porque me has hecho
volver a amar.